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“En nuestra sociedad no nos escandaliza la trata infantil” Alicia Peressutti (I)

La trata infantil es un problema que, aunque no lo miremos o no lo queramos mirar, está latente en nuestra sociedad. Alicia Peressutti es la responsable de la ONG Víctimas en red, que se encarga de rescatar a niños y niñas de las redes de trata de las mafias. Hablamos con ella para ser algo más conscientes de la magnitud del problema:

Trata de personas, ¿qué significa este concepto?

Significa prostitución, esclavitud y explotación. Y lo más grave es cuando hablamos de trata infantil por parte de las mafias.

¿Cómo captan a los niños y las niñas en estas redes?

Las formas de captación son muy diversas, aunque la condición común que se da es que la víctima ha de ser vulnerable. El problema es que normalmente se piensa en la vulnerabilidad solo como pobreza económica, pero también entran en juego vínculos familiares disfuncionales, adultos que no se hacen cargo de los menores… Generalmente lo que se captan son niños, niñas o jóvenes.

¿Por qué niños y no adultos?

La mafia prefiere estas edades porque son más fáciles de explotar, rinden más, tienen más posibilidades de someterles y además es lo que los clientes piden. En el caso de trata laboral es muy claro, y son condiciones horribles. En la cosecha del ajo y del tomate, por ejemplo, son niños que durarán cuatro o cinco años como mucho. Es peor incluso el caso de los “banderilleros de las hojas”, o niños-fumigados, que se dedican a mostrar a las avionetas fumigadoras dónde han de tirar el producto.

Y son fumigados…

Y son fumigados, claro, son niños que se van a morir. Esto pasa en todos los países del mundo, y es indistinto que sean niñas o niños.

Si existe oferta de prostitución infantil, es porque en nuestra propia sociedad hay demanda

¿Cuándo hablamos de niños y niñas, a qué edades nos referimos?

Desde bebés –para circuitos de pornografía y pedofilia- hasta los 25 años. Es muy raro que sean captados después, porque a esa edad ya no les salen rentables a la mafia. El otro día, una niña de 15 años a la que sacamos de un prostíbulo nos contaba que en esa casa había chiquitas de siete u ocho años.

¿Una casa a la vista de todo el mundo?

No, como tratan con menores esos prostíbulos no están a la vista. Son casas a las que llevan a los clientes por la noche. Aquí es donde yo me pregunto ¿qué hombre puede ser cliente de estos lugares? Pues los varones de nuestra sociedad, nuestros hermanos, nuestros maridos… Siempre buscamos lejos de nuestros círculos pero no es así, sino no habría oferta. La demanda regula la oferta.

¿Crees que hay cierta indulgencia en nuestra sociedad hacia la trata?

En nuestra sociedad el problema es que tenemos naturalizada la explotación. En el ámbito textil, por ejemplo, muchísimo género se fabrica en talleres clandestinos. Y son talleres que hacen ruido, que los vecinos saben que están allí, pero hay una indiferencia social, y esto es un gran problema, porque la trata de personas está en todo el mundo, a la vuelta de la esquina. De hecho, solo si entiendes que la prostitución está a la vuelta de la esquina podrás hacer algo contra ella. Los países en los que hay más dinero son más de destino que de origen, como ocurre con Europa. España, por decir tu caso, es puerta de entrada de los niños y niñas que vienen de Brasil, Argentina, Paraguay…

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Delante de nuestras narices…

En el circuito prostibulario incluso hay categorías: la categoría A son las chiquitas de Europa del Este –rubias, de piel blanca y ojos claros-, y van hacia Bélgica o Estados Unidos. En este último país una esclava sexual puede vivir cuatro o cinco años, y por eso hay tanta demanda, porque no viven: o se suicidan o les matan.

¿Y el resto de categorías?

Después va bajando. La categoría B son chicas paraguayas, trigueñas, la categoría D ya son las africanas. Estas categorías determinan el precio: estamos hablando de personas que se compran y venden como el fideo de arroz. De hecho, se trata mejor a los paquetes de fideos de arroz, porque esos se vigilan para que no se rompan. Las condiciones en las que viven estas chicas son horribles, pueden llegar a tener 30 hombres por día.

¿Qué consecuencias trae esta explotación?

Provoca problemas de los que nadie habla, como el corrimiento de pelvis o que los músculos anales se les destrozan y han de usar bolsita de por vida. Además, están las enfermedades contagiosas; muchas contraen sífilis o sida. A 30 tipos por día no hay manera de soportarlo. No hay droga o alcohol que te permita aguantarlo, y eso que van todo el día drogadas. Se crean mitos para que esto no nos afecte como sociedad.

¿Mitos en qué sentido?

En el de que cuando hablamos de prostitutas no hablamos del dolor físico, y ni siquiera vemos a la víctima como víctima. El problema que nos encontramos es que si viéramos a la prostituta como la víctima que realmente es, tendríamos que tomar la responsabilidad de hacer algo, de ayudar a las chicas a salir… yo no creo en la prostitución independiente más allá de un círculo muy exclusivo y muy VIP. Nadie, si pudiera elegir, escogería estar en la carretera para subirte al coche del primero que pase y quedarte a su merced. Lo mínimo que tenemos que hacer si asumimos que las víctimas de trata son eso, víctimas, es que, si se da el caso de que conoces a un amigo que va de putas, pararlo, frenarlo, abrirle los ojos.

¡Lee la segunda parte aquí: PARTE II!

Acerca de Guillermo Altarriba

Guillermo Altarriba
Periodista en acto y politólogo en potencia. Apasionado del cine, los cómics y demás artefactos peligrosos: estoy convencido de que en la Cultura se libra la batalla más importante. Cuando me dejan, dibujo. VTR

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