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“El lema de un idiota consumado me llevó a ser un líder neonazi” Joseph Pearce

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Joseph Pearce es el biógrafo católico más importante del mundo. Pero su historia va mucho más allá de escribir libros. en su juventud llegó a ser líder de la ultraderecha neonazi del Reino Unido y en militar en sociedades secretas anticatólicas. Colaboró con partidos fascistas de toda Europa y pasó dos veces por la cárcel. Leer a Chesterton cambió su vida. Pasó del “odio racial al amor racional”. Ha venido a España a presentar su autobiografía: Mi carrera con el diablo 

Usted no ha sido siempre lo que se podría decir “una persona de bien”. ¿Cómo es que se convirtió en un líder de la ultraderecha neonazi de su país?

Yo nací en una cultura muy secular. Con mis padres nunca íbamos a la iglesia excepto para las bodas y nunca se rezaba en casa. Mi educación en Inglaterra fue muy laica y claramente marxista. El lema de mi escuela era una frase de Shakespeare que decía: “por encima de todo sé sincero contigo mismo”.

Y usted, ¿acogió este lema?

Sí, mi padre me dijo que tenía que reverenciar a Shakespeare como el mejor de los escritores del mundo y como un gran patriota inglés. Yo acogí el lema del colegio como propio. Lo que yo no sabía en aquel momento, ni  mi colegio tampoco, es que esas palabras no fueron dichas en realidad por Shakespeare sino escritas por él y dichas por Polonio un personaje de Hamlet que es un idiota consumado. Así que mi colegio adoptó el lema de un idiota consumando. Y yo, por ende, hice los mismos.

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¿Por qué cree que son las palabras de un idiota consumado? Mucha gente hoy en día vive según sus propias convicciones

Estas palabras son recomendaciones que Polonio hace a su hijo antes de impartir un viaje. Le dice: “No pidas ni des prestado a nadie, pues el prestar hace perder a uno tiempo el dinero y al amigo, y el tomar prestado embota el filo de la economía. Y, sobre todo, esto: sé sincero contigo mismo”. Son puro pragmatismo, relativismo y no muestran la naturaleza del amor y el sacrificio al prójimo: lo que debería ser el lema de nuestra vida.

No acabo de ver qué hay de malo en estas palabras…

Shakespeare nos las explica en la misma obra. Al final de la historia Polonio acaba siendo asesinado. Su hijo, siguiendo los consejos de su padre,  acaba muerto. Estas son las consecuencias del relativismo. Yo las viví en mis propias carnes. Yo, por supuesto, en ese momento no sabía nada de esto y, siguiendo estas palabras, siendo sincero conmigo mismo, a los 15 años me alisté en la Organización Neonazi del Frente Nacional de Inglaterra.

Sus convicciones eran muy radicales…

Yo creía que esa era la verdad y debía ser sincero conmigo mismo. Creía que el Frente Nacional tenía las cosas necesarias para devolver al Reino Unido la grandeza que se merecía. Y ello incluía la repatriación de todos lo no-blancos de la isla.

Pero esa no fue la única organización en la que participó, ¿no?

Me alisté también en la Sociedad Secreta del Orden de Orange. Una organización que  existe solamente en razón del odio al Catolicismo. Luchábamos en Irlanda del Norte. Yo era un agnóstico pero un agnóstico de origen protestante y odiaba a los católicos.

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Y, ¿cómo es eso?

Las cosas en Irlanda del norte funcionaban así, la religión no era lo importante, sino la tribu. En mi grupo también había un ateo amigo mío que era ateo, pero ateo protestante y luchábamos juntos contra los católicos. Hay un chiste muy bueno que lo explica muy bien. Imagínese la situación. Esto es  un joven turista español en pleno 1977 se encuentra paseando en centro de Belfast y se da cuenta que se ha perdido en la zona más conflictiva de la ciudad. Sus peores miedos se hacen realidad cuando aparece una pandilla de jóvenes con mala pinta. El grupo se acerca y le hace una pregunta: “¿usted es católico o es protestante?” El turista se da cuenta del aprieto en el que se ha mentido y que contestar es como jugar a la ruleta rusa: “si digo lo equivocado, muero”. Así que piensa rápidamente y dice: “Soy ateo”.  El turistapcree que se ha salido con la suya, pero los chavales del grupo se miran unos otros, se rascan la cabeza y le dicen: “De acuerdo, ¿pero eres una ateo protestante o un ateo católico?”.

¿Así que daba igual el culto real de las personas?

Absolutamente. Era una guerra plenamente tribal, no de creencias. Se basaba únicamente en el sentido de pertenencia y en el odio al otro.

¿Tenía relación con otras bandas de ultraderecha?

Estaba también involucrado en con los Loyalistas y otras asociaciones terroristas varias. Me relacionaba también con los neofascistas en Europa. Especialmente con la organización Neofascista italiana. De la  que se la creía responsable de un atentado que mató a más de 150 en Bolognia.

¿Qué tipo de relación tenían? ¿Se ayudaban entre sí?

Cuando los líderes de esta organización se escaparon de Italia para evitar el castigo por este atentado se vinieron a Inglaterra y nosotros los acogimos y los escondimos. Pero realmente nunca se supo si fueron ellos.

¿Nunca se lo preguntaron?

Yo era muy amigo del líder del grupo y  si eres amigo de uno de estos, tienes que aplicar el sistema de no saber. Si no necesitas saber algo: lo no preguntes. Eso te protege a ti y protege al terrorista.

¿Podía estar peor rodeado?

Si crees que esto es lo peor… También estaba involucrado en los  Skinhead. Monté una organización que luchaba contra el “terrorismo”, era líder de una banda de música racista y también editaba la revista del Frente Nacional.  Se llamaba Bulldog.

¿Y cómo pasó de llevar esta vida a convertirse en un ferviente católico y en un escritor de éxito? Si usted incluso luchaba contra ellos

Por editar esa revista del Frente Nacional fui a la cárcel dos veces. La segunda vez me condenaron a 12 meses en la cárcel por fomentar el racismo. Cuando  vas a la cárcel en el Reino Unido te hacen ciertas preguntas. Cosas como si tienes ciertas enfermedades, tomas drogas, alcohol, cuál es tu religión… Cuando me preguntaron cuál era mi religión, sin saber por qué, respondí que era Católico.

¿Pero usted no lo era?

En absoluto, pero así lo dije y para las autoridades de la cárcel, a partir de ese momento lo era  hasta el final de mi sentencia.  Tenía un rótulo rojo en la puerta de mi celda que así lo decía y un cura católico venía a ella de vez en cuando.

Pero una cosa es decir que eres católico y otra cosa es convertirte de verdad

Yo en aquel momento no tenía interés por nada de la religión. Pero me interesaba la política. Y habíamos tenido luchas violentas en la calle contra los marxistas. Nos acusaban de que éramos tropas del capitalismo. Yo odiaba el marxismo pero tampoco quería que en el mundo reinara el capitalismo. Así que busqué alternativas porque estaba seguro de que ni el comunismo ni el capitalismo eran buenos. Alguien me preguntó si había leído las ideas redistributivas de Chesterton. Como no lo había hecho, me compré un libro que me recomendaron y que hablaba sobre ello: El pozo y la ciénaga. Yo comencé el libro desde el principio. Pero lo cierto es que el ensayo sobre el redistribucionismo estaba al final del libro y el resto era un ensayo a favor de la Iglesia Católica. No todo lo que leía del libro me gustaba. Pero no podía dejar de leer Chesterton y seguí leyéndolo y poco a poco me fui convirtiendo.

¿Qué más escritores le ayudaron en su conversión?

Más tarde, ya fuera de la cárcel, di con un libro de CS Lewis. Nunca había escuchado nada de él, pero algo me movió a coger un libro suyo de la estantería. Este no tiene índice y lo abrí al azar. Por la parte que abrí, explicaba que él leía a Chesterton aunque era ateo. Y aunque fuera ateo y no estuviera de acuerdo con muchas de las cosas que decía, no podía evitar que le gustara. Su descripción sobre Chesterton era tan parecida a la mía que quise saber más sobre él. Luego descubrí que CS Lewis, continuó leyendo a Chesterton y se convirtió en cristiano. Yo seguí leyéndolo a los dos y me convertí en católico.

¿Cómo resumiría la historia de su vida?

Pasé del odio racial al amor racional

Acerca de Lluís Llaquet

Lluís Llaquet
Estudiante de Periodismo y Ciencias Políticas en UAO. Escribir es meterse en problemas. Procuro aprender de los sabios. "Si cada español hablara únicamente de lo que sabe, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio" Manuel Azaña @llaquetm

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