BIGtheme.net http://bigtheme.net/ecommerce/opencart OpenCart Templates
Home / destacados / “El 23-F fortaleció la democracia” Jesús Martínez-Pujalte López

“El 23-F fortaleció la democracia” Jesús Martínez-Pujalte López

Licenciado en Ciencias Biológicas, Jesús Roque Martínez-Pujalte López fue diputado constituyente y vivió en el hemiciclo el intento de golpe de estado el 23 de febrero de 1981. Repasamos con él, 34 años después, un hecho que pudo cambiar la historia de España.

DSC00595

¿Cómo surgió su vocación como político?

Empecé mi trayectoria política a raíz de la muerte de Franco, cuando vi que iba a haber un cambio de régimen. Creí que era el momento adecuado para que hubiera aportaciones de gente joven. Empecé a escribir artículos de pensamiento político en el periódico y a determinar qué era lo que quería defender.

¿Quién era su referente?

En ese momento, las personas en las que más me fijé fueron Joaquín Garrigues Walker y Antonio Fontán, que acababan de empezar también una actividad política a través de una fundación de pensamiento, que era el Grupo Libra. Defendían una política de ideología liberal para España.

En el año 1976 fundé un partido político en Murcia que fue legalizado a principios del 1977. Éramos uno de esos miles de partidos políticos que surgieron en el país. Se llamaba Partido Demócrata de Murcia Alianza Liberal. Al final, ese partido fue uno de los que fundaron la UCD.

Para los más jóvenes, ¿podría explicar brevemente cuál era el escenario de la Transición?

Fue un momento apasionante porque representaba hacer algo que nunca antes se había hecho: darle la vuelta a la forma política de España sin violencia. Además, había que llevar a cabo dicho proceso dando cabida a ideologías que habían sido vistas durante muchísimos años como la bestia negra, como, por ejemplo, es el caso del Partido Comunista.

Todo ese conjunto de gente eran personas que durante 40 años habían sido detestadas y cuya imagen había sido representada como la del mal. Que todo eso fuera el sujeto político del momento era algo novedoso. Y no fue fácil. Hubo muchos momentos en el que hacer ese cambio de régimen pacíficamente se puso en duda o estuvo en el filo de una navaja.

Recuerdo muchas situaciones en las que parecía que todo se venía abajo. Desde luego, la más llamativa fue el 23-F.

DSC00593
Jesús Martínez-Pujalte, a la derecha, posa junto a varios diputados y Adolfo Suárez, el segundo por la izquierda, de pie.

La figura de Adolfo Suárez fue clave durante la Transición. Usted trabajó con él, ¿cómo le describiría?

Conocí a Adolfo Suárez cuando salí elegido diputado e hicimos la primera reunión acerca de lo que sería el grupo parlamentario de UCD. Habíamos salido elegidos 166 diputados del partido y nos reunimos con él en el Palacio de Congresos. Tuvo un impacto enorme en mí. Era una persona encantadora, un individuo muy franco, muy abierto.

Hasta ese momento yo había pensado que era poco menos que un falangista. Para mí, Adolfo Suárez, antes de conocerle, era el representante de lo que había sido el Movimiento Nacional. Sin embargo, cuando le conocí y, más tarde, cuando trabajé junto a él, vi que era una persona capaz de tomar las decisiones adecuadas en el momento adecuado.

Evidentemente, un proceso hacia la democracia constitucional no es mérito de una sola persona.

Creo que el impulso fundamental fue del propio pueblo. Los políticos sabíamos que todo lo que fuera alejarse del consenso era un fracaso. El PSOE tenía claro que tenía que pactar porque, si no, no se consolidaba su posición como posible gobernante en España; y UCD tenía que pactar porque su electorado no quería más líos.

Es cierto que el liderazgo del proceso constituyente fue de los políticos, pero de verdad pienso que detrás había una sensación de que el pueblo español no quería más radicalismos de ningún signo y que el único semillero de votos electorales estaba en el centro. No podíamos fallar.

¿Qué conclusiones saca del 23-F?

En ese momento estaba en el gabinete del nuevo Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, preparando su investidura. De hecho, el intento de golpe de estado se llevó a cabo durante la votación de investidura.

Una de las conclusiones que saqué es que, a veces, la historia de las naciones pende de un hilo. Hay situaciones en las que el éxito o fracaso de un cometido dependen de circunstancias imprevisibles.

Creo que El 23-F tuvo un efecto positivo, dentro del peligro que supuso. Sirvió para afirmar que lo único posible era la democracia. Hasta ese momento, los que estábamos dentro y los que estaban fuera del sistema dudábamos de si eso iba a durar. Al ser todo tan nuevo y débil, parecía que en cualquier momento se podía torcer. Lo que hizo posible que todos creyeran en la democracia fue el fracaso del golpe de estado.

DSC00597
Firma de Jesús Martínez-Pujalte en la Constitución.

¿Tuvo la sensación de que todo el trabajo llevado a cabo hasta entonces podría irse al garete?

Pensé que se había acabado la transición y la democracia. Uno de los pensamientos que tuve fue: ‘otra vez lo hemos intentado como país y otra vez hemos fracasado’. Durante muchas horas mi impresión fue que, efectivamente, todo se había ido al garete.

Las primeras sensaciones fueron de frustración. Luego empecé a pensar en que tendría que marcharme del país si tenía éxito el golpe. Quizá no iban a matarnos o encarcelarnos a todos, pero tendría que huir.

¿Cuál cree que fue la clave del fracaso del Golpe de Estado?

El fracaso del golpe de estado tuvo, a mi juicio, dos ingredientes: las medias palabras de los golpistas, es decir, la incapacidad de expresar de forma abierta y clara lo que querían; y la posición del rey en contra del golpe.

Los golpistas no tenían suficientemente claro cuál era el proceso que querían seguir. Cada grupo había pensado una historia diferente y, si el general Armada tenía en su cabeza un golpe blando, el coronel Tejero tenía en mente otro tipo de solución.

Por otro lado, el rey podría haber sido menos claro y el golpe de estado podría haber triunfado.

¿Por qué dejó la política?

La realidad es que no dejé la política, fue ella la que me dejó a mí. Pasamos de 168 diputados a 14. La disgregación de la UCD fue la causa de que algunos nos quedáramos fuera de la política.

Joaquín Garrigues, al que antes he citado, decía que “en caso de naufragio, lo importante es no despeinarse”. En el momento del naufragio de UCD para mí era importante el no cambiarme de chaqueta.

Si el Partido Popular, entonces Alianza Popular, había sido mi contrincante y yo no estaba de acuerdo con las posiciones que defendía, no podía pasar a formar parte de sus filas. Otros se pasaron al PSOE. Los que no creímos que nos podíamos ir a uno u otro partido, nos quedamos fuera. Pero no fue un adiós a la política por nuestra propia decisión, sino porque el pueblo así lo decidió.

Sin título

Dada la pésima imagen que tienen ahora, ¿qué diferencias cree que hay entre la figura del político actual y el de entonces?

Una de las características que tenía la política en aquellos momentos era que aún no había aparecido el interés personal, es decir, el individualismo como uno de los factores clave de la acción política.

La inmensa mayoría de los que formábamos parte de ese proceso, de cualquier símbolo o color político, teníamos tan por delante la idea de que teníamos que cambiar España y un ideal colectivo que las individualidades o el peso del interés personal estaba siempre muy en segundo plano.

No se trataba de defender una posición un poco más a la derecha o a la izquierda, sino de preservar todos juntos la consolidación de un sistema democrático. Eso fue lo que hizo que esa clase política no se repitiera y no tenga nada que ver con el ejercicio de la política actual. En definitiva, el peso de lo colectivo en el día a día dejaba pocos resquicios al interés personal.

No quiero decir que ahora todos los gobernantes tengan como objetivo prioritario el beneficio propio, pero el ideal democrático ya se da por supuesto. Ya no están en la posición de defender grandes valores en peligro. La situación actual es de proteger aspectos más concretos y de menor relevancia para el pueblo.

Explíquenos alguna anécdota curiosa de su experiencia como político.

Hablando del 23-F, siempre cuento que una de las personas desconocidas que ese día estuvo a la altura de las circunstancias fue la jefa del gabinete del vicepresidente del Congreso, una doctora miembro de UCD que tuvo un papel absolutamente desconocido y muy relevante esa noche en el hemiciclo. Ella fue la que puso orden e impidió que los guardias que habían asaltado el Congreso se pasaran de la raya.

Por ejemplo, vi cómo les prohibía acabarse las existencias del bar, en el que había varias botellas interesantes. También consiguió que trajeran algunos alimentos y que una diputada embarazada saliera. Fue una figura oculta que pasó desapercibida pero que en realidad tuvo un papel importante, pues no hubiera sido lo mismo que los Guardias Civiles estuvieran borrachos.

También cabe destacar el papel de Ignacio Camuñas, diputado liberal, que se dedicó a hacer proselitismo entre los golpistas para que se dieran cuenta de que estaban cometiendo un error. A él se debió que algunos se largasen por una ventana, pues les convenció.

Acerca de Edu Bachs

Edu Bachs
Periodismo en la UIC. Me gusta el fútbol, el cine y el rap, y me apasiona la responsabilidad de comunicar y transmitir. “Tengo la intención de vivir para siempre o morir en el intento” Groucho Marx.

¿Te interesa?

10615386_790094521046627_1475048381993653122_n

“Emprender es la mejor manera de adentrarse en el mundo laboral” Víctor García Nadal

Jóvenes y emprendedores, dos conceptos que han aparecido con mucha fuerza en un contexto socioeconómico ...

2 comentarios

  1. Manuel Morillo

    Como prácticas de periodismo para un estudiante, un logro hablar con un exdiputado “abuelo cebolleta”. Aportación periodística o histórica ninguna, tópicos tipìcos sobre la transición y el 23F todos

    Esta historia se la cuentan igual 340 diputados de los 350 del momento

    • Manuel Morillo

      Una lástima en un periódico original y con noticias novedosas fuera del Discurso Cultural Dominante
      solo se entiende si publicar la entrevista es un compromiso personal de editor con el autor por amistad, familia, etc…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *